Queers In Love At The End of the World
Anna Antrophy, 2016
Quedan diez segundos para que se acabe el mundo. «Al final, como siempre habías dicho, todo se reduce a vosotras dos». Solas, juntas. Muy poco tiempo y demasiado que hacer. Besarse suave, lenta o furiosamente; agarrarse al olor, al deseo y al recuerdo; acercarse, juntar las manos, mirarse a los ojos, tocarse. «Así es cómo acaba el mundo. No con un quejido. Con una explosión». Decenas de finales posibles, conclusiones superpuestas, impresiones que resumen la vida compartida en solo un instante… «Te quiero», «y yo», y luego la última sonrisa, la que de verdad cuenta. Y todo se borra. Reiniciar. Quedan diez segundos para que se acabe el mundo.
Queers in Love at the End of the World vive en el bucle de todas sus muertes. No hay linealidad concreta, solo la navegación explosiva y urgente por las transformaciones de su texto. La historia de las dos protagonistas no puede encerrarse en una narración única, sino que se conforma a partir de nuestro movimiento por sus fragmentos y cómo este les da un orden y un sentido que desaparece en el mismo segundo en que se acaba el juego. Un intervalo demasiado breve, pero que podemos repetir una y otra vez para explorar las muchas versiones del adiós que pueden darse en unos pocos segundos. A algunos les sobra tiempo, basta con estar aquí, la una con la otra; otros nunca llegan a ocurrir porque tenemos demasiado que compartir, que recordar, que ser. Finales hechos de luz cegadora que huelen a compartir una cama y que suenan como cuando rompen las olas.
