La Muerte en JuegoLa muerte en juego es el cruce de dos de nuestras mayores certezas: que todas, llegada la hora, morimos y que todas, en algún momento, hemos jugado.

Desde que empezamos a contarnos historias alrededor de los primeros fuegos y a pintarlas en las paredes, la muerte ha sido uno de esos pivotes que nuestro humano ego gusta llamar “universal”. Le hemos escrito poemas, compuesto canciones, rodado películas y dedicado juegos, solo que ahora los metemos tras una pantalla. Con las mismas dudas de siempre, bajo la sombra de los mismos miedos y dilemas, el juego también se ha puesto al servicio de todo tipo de relatos y visiones del final de la vida, aprovechando aquello que lo hace único: la invitación a ser con ella, a videojugar la muerte.

Las puertas de la exposición virtual que aquí se abren dan paso a un ágora cultural esencialmente actual. Las siete salas al otro lado quieren ser un lugar en el que encontrarnos para reflexionar sobre esa inmensidad de nombres y formas que le hemos dado al morir, pero desde la enorme diversidad expresiva y representativa del videojuego contemporáneo. La muerte en juego abre sus brazos a toda persona que quiera pasearla, con sus propios ritmos y guiada por sus inquietudes personales, sin importar su bagaje y su experiencia con esta esfera cultural cuyas vías de entrada, lo sabemos, a veces se sienten demasiado estrechas. Este es un lugar con juegos y muertes muy diversas, pero también el punto del que parten muchos caminos. Sendas que serpentean entre las variadas formas en que podemos morirnos, y de las infinitas maneras en que podemos jugar para contarlo.

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