Orchids to Dusk
Pol Clarissou / Marskye, 2015
La pantalla de carga anuncia nuestra condena: antes de empezar ya está todo perdido. Nuestra nave se agita y pita enloquecida, cayendo en picado hacia la superficie de un planeta lejano y desconocido. «Cargando partida», cargando accidente, cargando muerte. Pese a ello, la astronauta parece serena, como si de alguna manera este fuese el final más esperable para alguien como ella. Una última parada, un descubrimiento más, la oportunidad de marcharse paseando, tranquilamente.
Cuando lo único prefijado y rotundo es que te mueres, el juego se convierte en todo lo que queramos hacer de él mientras nos llega ese momento. Tanto si caminamos como si nos detenemos, si nos sentimos liberadas o abrumadas, si decidimos buscar una salida, la que sea, o si aceptamos que estamos al final del camino, la elección nos pertenece. La acción y la inacción son nuestras, hablamos a través de ellas y ellas hablan por nosotras.
