The MISSING
White Owls Inc., 2018
Cerca de la costa del estado norteamericano de Maine, se dice que hay una isla hecha de memorias a la que solo se puede llegar cuando se está perdido. No es un paisaje definido, sino que cada quien le imposta una realidad y un aspecto. Para Jackie, la protagonista transgénero de este juego, es hostil y laberíntico, está repleto de filos cortantes y alambre de espino y poblada por criaturas extrañas que nunca se sabe si son amigas o enemigas hasta que es demasiado tarde. Desde fuera, parece un lugar hecho a la medida de su sufrimiento que continuamente castiga su cuerpo, desmembrándola y mutilándola pero sin llegar nunca a matarla. Se siente como un limbo, una cadena de ambientes sin lógica espaciotemporal aparente que fluye desde una pradera florida a una catedral gótica, de un aserradero abandonado a las pistas de una bolera. La isla surge de la memoria pero por algún motivo casi todos los recuerdos de Jackie parecen querer hacerle daño, como si su cuerpo tuviese la culpa de algo.
