Discover My Body
Yames, 2020
Es 2040 y los seres humanos buscan desesperadamente nuevas maneras de sentirse en comunidad. Una población sumida en la desconfianza frente las estructuras e instituciones que supuestamente eran las garantes de su felicidad y plenitud, y cada vez más atrapada en sus soledades, se lo ha apostado todo a la carta de la ciencia y la tecnología. El progreso, quizá, abra camino y entregue respuestas. No sabemos si en el futuro proyectado de Discover My Body se ha encontrado un verdadero paliativo para esta angustia, pero sí que han sido capaces de sintetizar un hongo de laboratorio que, en contacto con el cuerpo humano, lo coloniza y conecta a una red fúngica-digital en la que todas las identidades se mezclan. De no ser a ser todas a la vez. De la desconexión a la hiperconexión y la pérdida de conciencia.
Discover My Body es una obra breve en la que asistimos a un investigador en el proceso de someterse a este procedimiento. El paciente se administra el fármaco y tenemos que monitorizar la manera en que paulatinamente se va comiendo su cuerpo. Para ello contamos con un escáner, cuya interfaz constituye todo el mundo de juego, y que nos da acceso a la piel, el esqueleto y el sistema nervioso del científico. Él guía y comenta cada cambio, al inicio desde su mente científica y analítica, luego cada vez más enloquecido por la tortura y el desvanecimiento. Nosotras vamos levantando acta y registro. Cada hueso roto, músculo desgarrado y tejido destrozado.
