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El periodista de El Faro Carlos Martínez viene a Logroño a “enseñar a narrar”

Carlos Martínez, periodista que forma parte del equipo de investigación de la violencia en Centroamérica, ‘Sala Negra’, del digital El Faro, visita en noviembre Logroño para impartir un taller dentro del Festival Cuéntalo.

El taller, de periodismo narrativo, está orientado a periodistas y planteará cómo entrenar los sentidos para narrar.  Se desarrollará en la Casa de los Periodistas el viernes 22 de noviembre de 16:30 a 20:30 y el sábado 23 de noviembre de 10:30 a 14:30. El número de plazas está limitado a 15 y el coste es de 30 euros. Las inscripciones pueden realizarse en este enlace: https://www.festivalcuentalo.com/inscripcion-a-talleres-de-creacion/

El Faro, periódico salvadoreño, es primer periódico con el galardón a la excelencia del premio Gabriel García Márquez. En ese certamen, la crónica  de Martínez ‘La tormentosa fuga del juez Atilio’, fue seleccionada como una de las tres mejores crónicas. Entre otros premios de periodismo, Martínez ha ganado el  Ortega y Gasset (España) en 2011; Hillman Prize (New York) en 2018; y Premio Rey de España en 2019. 

Licenciado en Periodismo, con 19 años de experiencia como reportero, con publicaciones en EE UU, Colombia, México, España, Francia, Argentina, El Salvador y Guatemala, Carlos Martínez se ha especializado en el fenómeno de pandillas en América Central. Ha publicado en medios como The New York Times (Estados Unidos), Revista Gatopardo (México) o Siglo XXI (Francia).  Su obra ha sido recogida en libros de periodismo: ‘Lo mejor del periodismo de América Latina’; ‘Antología de crónica latinoamericana actual’ (Alfaguara); ‘Historias para no olvidar’ (El Faro). Autor del libro ‘Juntos, todos juntos’, sobre la primera caravana de migrantes centroamericanos que recorrieron México para llegar hasta Estados Unidos. 

Según Carlos Martínez “narrar una historia exige buscar una conexión, un vínculo íntimo con el lector”. En su opinión es invitarlo a entrar a la subjetividad del narrador, a su experiencia sobre los hechos, a su punto de vista único, a una verdad construida sobre la base del roce personal con los eventos de la realidad. Por lo tanto, “es imposible narrar –narrar bien, se entiende– sin permitirle a los sentidos vivir una fiesta o un motín, durante el proceso de investigación”. 

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