Return of the Obra Dinn

Lucas Pope, 2018

El Buen Navío Obra Dinn, que se creía perdido, apareció una mañana de 1807 en el puerto de Falmouth tras cinco años desaparecido. Lo habían mandado a Oriente cargado de mercancías y gente, pero a su regreso apenas quedaba un cascarón vacío, con las velas rasgadas y los mástiles partidos. La Compañía de las Indias Orientales, ante la necesidad de levantar acta y peritaje, nos envía a hacer un informe de daños, pero una vez en cubierta lo único que podemos registrar es mucha ausencia y algo más de silencio. Al menos así sería si no contásemos con una herramienta secreta capaz de hacer hablar a los muertos: un memento mortem (recuerda la muerte) en forma de reloj de bolsillo capaz de llevarnos al instante congelado en que estos fallecieron. Con el artefacto en una mano y el registro de tripulantes y pasajeros en la otra comenzamos, por fin, un viaje por el espacio y el tiempo del buque fantasma, a fin de descubrir cuándo y cómo quedó sellado su destino.

Return of the Obra Dinn ocurre en lo que vemos y oímos. Todas sus muertes son diagramas detalladísimos pero velados por la indefinición de su rendición a la estética de los juegos de 1 bit para ordenador de los años 80. Podemos recorrerlos, observarlos, escuchar sus diálogos e interrogar sus entornos a nuestro antojo, como si de una base de datos espacializada se tratase, que revela unos u otros secretos en función del ángulo y la atención con que miremos. Según vamos identificando las personas y sus cargos, la oscuridad informacional del inicio se va disipando y empezamos a ver las relaciones y las tensiones que había entre toda esta gente cuando aún estaba viva. Quién mandaba sobre qué, quién se dedicaba a una u otra tarea, quién estaba allí por propia voluntad y lo contrario.

Return of the Obra Dinn

La distancia a la que nos coloca Return of the Obra Dinn tiene mucho de esa identidad burocrática que adoptamos cuando llegamos al barco, pero también surge de la noción de que esta no es nuestra historia, y que ni siquiera tiene una forma concreta. Hecha pedazos, cada vistazo a los días de travesía del Obra Dinn no solo nos habla de cómo murieron todos sus marineros, sino que nos abre también pequeñas ventanas a su breve vida compartida. La suya es otra de esas historias que empiezan y acaban mientras existimos en el juego, siguiendo la pista de sus sinos perdidos y rearmando una narrativa desintegrada en pequeñas partículas que flotan en su aire enrarecido. Un puzle que invita a pensar no solo los mecanismos narrativos del videojuego, sino los de todos aquellos que se usan para hacernos llegar las historias de la Historia.